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5 de julio de 2012

LLEGA EL VERANO. ¿ENTRENAMOS EN AYUNAS?

                   Posiblemente, el tema del entrenamiento en ayunas es uno de los más amplios (e interesantes) en el mundo de la actividad física y el deporte. Si nos remontamos unos cuantos miles de años atrás, nos encontramos con homínidos que al despertar, debían recorrer kilómetros en ayunas para encontrar alimento. Son numerosos los estudios realizados así como las hipótesis publicadas. Como ya hemos visto en AretéSport, es muy difícil encontrar el entrenamiento que nos ayude en todos nuestros aspectos sin perjudicarnos mínimamente en cualquier otro condicionante de nuestro estado de forma. A continuación, analizaremos desde distintos puntos de vista el entrenamiento en ayunas, respondiendo a cuestiones generales que aparecen con su práctica.

Para poder llevar a cabo ejercicio físico en ayunas, lo fundamental es tener una base aeróbica que nos permita ejercitarnos sin problemas. Otro aspecto a tener en cuenta es la intensidad de la actividad: debe ser de intensidad baja. Cuando nos encontramos en estado de ayunas, estamos en la reserva de azúcar, que es el combustible que actúa casi instantáneamente al comenzar el ejercicio, por lo que entra en funcionamiento otro grupo energético, aquel que se encarga de consumir las grasas. El problema es que las grasas nos aportan energía a largo plazo, es por ello que no debemos practicar ejercicio a gran intensidad en ayunas. Tomando por ciertas estas afirmaciones, este tipo de entrenamiento puede mejorar dos aspectos que influyen de forma determinante en nuestro estado de forma: la eficiencia energética y el porcentaje de grasas en nuestro cuerpo.

                  El momento ideal para practicar ejercicio en ayunas, llega con el amanecer. El azúcar consumido el día anterior se va agotando lentamente para mantener el cuerpo en funcionamiento (mientras dormimos también necesitamos energía). Al despertarnos, los niveles de glucógeno muscular en nuestro cuerpo nos permiten realizar algo de actividad física con ayuda de las grasas.

                  Otra hipótesis afirma que el entrenamiento en ayunas es perjudicial para aquellos deportistas que se centran en la musculación, ya que el otro sistema energético que se activa es el de los aminoácidos (componentes de las proteínas).

Consejos de AretéSport para el entrenamiento en ayunas:

  •   Hacer ejercicio de baja intensidad
  •   Entrenar en horas tempranas
  •   Mantenernos bien hidratados
  •   Llevar con nosotros una barrita energética por si flaquean las fuerzas
  •   Equiparnos con un pulsómetro que nos permita saber a que intensidad estamos realizando el   ejercicio. Para ello, debemos saber nuestra frecuencia cardíaca máxima. Consulte aquí


22 de marzo de 2012

VENDER LA MOTO PARA COMPRAR GASOLINA. FUENTES DE ENERGÍA (PARTE 1)

                          Tan poco útil como el título de la entrada puede ser el hacer ejercicio sin una buena alimentación y alguien que controle nuestra actividad.Una cosa sin la otra sirve de más bien poco, por lo que consultar a especialistas de cada campo sería una buena idea de cara al comienzo de un nuevo entrenamiento o actividad.

                           Que nuestro organismo se adapte de forma idónea a la intensidad física de nuestro entrenamiento o actividad depende en cierta medida de aquello que le aportemos desde el exterior, de los nutrientes. No es raro oír que nada como un plato de pasta o arroz cocido para antes del ejercicio. Y no es una afirmación errónea, pero sí incompleta. Es cierto que los carbohidratos son los nutrientes mas indicados para ingerir antes de una actividad física, pero no por ello debemos caer en los extremos y alimentarnos exclusivamente de hidratos de carbono. Postres que contengan lácteos semidesnatados, algún que otro pequeño puñado de frutos secos y carne pueden ser los complementos perfectos para una dieta sustentada en las legumbres, las pastas y la fibra (en caso de que te preocupe perder peso, comer alguna carne libre de grasas, como por ejemplo el pollo a la plancha)

                            La pregunta que a la mayoría se nos viene a la cabeza: ¿de dónde sacamos el glucógeno muscular necesario para el correcto funcionamiento de las fibras musculares? El glucógeno almacenado en nuestros músculo se consume de forma sistemática durante el ejercicio. La tasa de agotamiento va a depender de la intensidad de la actividad así como de la reserva de glucógeno en nuestros músculos antes de comenzar el entrenamiento. Con esta explicación, sería fácil pensar en un enriquecimiento de productos azucarados en nuestra dieta; nada más lejos de la realidad. Lo único en lo que nos podría ayudar el exceso de azúcar durante nuestro entrenamiento, sería en ganar peso de forma excesiva.  Volvemos así a los hidratos de carbono, indispensables para la formación de glucógeno muscular y hepático (el que nos ayuda a mantener los niveles correctos de glucosa en sangre para que el cerebro pueda funcionar, ya que la glucosa es su única fuente de energía)

                            En futuras publicaciones abordaremos el papel que juegan lípidos y proteínas tras el agotamiento del glucógeno muscular, así como los alimentos que pueden ayudarnos a su aporte. Concluyendo, si vas a hacer ejercicio, una actividad física o piensas comenzar un entrenamiento, no olvides que tu capacidad dependerá en parte de todo nutriente que tu cuerpo pueda usar como un recurso para adaptarse a la tarea, y que por ello, tener una correcta alimentación, es imprescindible.